Estimados Miembros y Lectores:

Como habrán podido notar, desde el pasado Sábado 14 de Mayo, debido a problemas técnicos en los servidores que hospedan nuestros portales y/o sitios en la red, como es el caso de “Opinión Dominicana”, estos han estado fuera de línea intermitentemente.

Actualmente, nos encontramos en el restablecimiento del servicio que brindamos a plena capacidad, al igual que nos mantendremos ejecutando las tareas de mantenimiento requeridas en el sistema, para garantizar la eficiencia y confiabilidad del mismo.

Lamentamos profundamente lo ocurrido, y les pedimos excusas por los inconvenientes.

Atentamente,

“Opinión Dominicana”

Saludamos gratamente su visita a “Opinión Dominicana”.

Somos un medio difusor electrónico o en lí­nea (por medio del Internet, la Web o la Red), publicado y administrado actualmente por el Consejo para el Desarrollo Sostenible y Promoción de la Republica Dominicana, CONDESPI, que se propone servir como mecanismo para la participación ciudadana junto a otros más como son el “Foro de Opinión Dominicana” y los “Blogs de Opinión Dominicana”, parte fundamental del proyecto y/o programa implementado a través de “Dominicana, Un Proyecto de Paí­s hacia el Desarrollo Sostenible”, para incentivar y garantizar una cultura de participación ciudadana responsable y permanente en la República Dominicana.

Gracias por habernos visitado, esperamos sean nuestros temas de su agrado e interés.

¡ Le invitamos a participar !

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“Opinión Dominicana”, desea y debe mantenerse mejorando y adaptándose a los estos nuevos tiempos, continua y rápidamente cambiantes.Para eso, necesitamos de la colaboración de todos los ciudadanos / usuarios participantes.

Comprométase, pues, con la eficacia de este Portal y del servicio brindado a la comunidad.

Esperamos que se sienta en la plena libertad de compartir sus ideas sobre cualquier aspecto que a su parecer deba ser tomado en cuenta, en cuanto a:

- Objetivo y Propósitos. Debe variarse, que concepto se debe seguir.

- Sobre las Interfases / Interfaces de usuario. Su facilidad o dificultades, que debe ser agregado o eliminado.

- Publicidad. Como y donde debe ser colocada, en que forma.

- Contenido. Como se deben categorizar las publicaciones y qué categorí­as agregar, que temáticas deben ser manejadas, tratadas, eliminadas, cuál es el desempeño de los moderadores.

- Servicios ofrecidos o enlazados. Que debe ofrecerse.

- Cualquier aspecto particular que pueda ser de interés será bien acogido.

¡ Gracias anticipadas por sus esperados comentarios y sugerencias !

SABER VER – APRENDER A VERLO TODO
José R. Bourget Tactuk, Fundación Mahatma Gandhi

Ojos DoblesHay un lugar dentro de nosotros el cual es la fuente de nuestras mayores reflexiones y de nuestros aprendizajes más profundos. Ese lugar es como un manantial, una fuente, el punto de inicio desde el cual obtenemos sabiduría y aprendemos de los misterios de la vida. Ese lugar no es un órgano, ni un hueso, ni un músculo. Por el contrario, es ese espacio invisible donde los pensamientos, las experiencias y los conocimientos convergen y crean conexiones significativas dentro del ser y fuera del mismo.

El desafío más grande para cualquier ser humano es encontrar ese espacio interior. Es probable que las palabras ayuden a describir su capacidad plena pero nunca en su totalidad. Ciertas actividades ayudan a revelar lo que ha ocurrido adentro, pero a veces el mucho hacer y el mucho decir se convierten en humo que oculta lo que realmente podría estar ocurriendo en lo más profundo del ser. Inclusive, es posible conocer a mucha gente y hasta llevarse bien con todo el mundo, pero aún dentro del mar de muchedumbres que nos pueda rodear podríamos permanecer a solas como islas en un mar de caras sin rostros.

Alcanzar hasta el santuario de nuestro ser interior es muy difí­cil. A veces es hasta peligroso. Muchas personas que lo han logrado revelan que al llegar a lo más profundo de su ser experimentaron profundas transformaciones interiores.

CascadaTales transformaciones son posibles solamente a través de la reflexión profunda. La reflexión es el acto de generar poderosas expresiones del ser como un mapa de posiciones internas que no pueden ser vistas con el ojo común. Reflexionar implica levantar un baluarte a favor de una manera de ser comunitaria, comunal, compartida y solidaria; es lo mismo que ser, hacer, ver, conocer y responder como si todas las personas que nos rodean formaran parte de nuestra comunidad de aprendizaje común. O sea, no sólo aprendemos lo que aprendemos sino que lo aprendemos en comunidad. A través de la reflexión es entonces posible adquirir el conocimiento que nos permite descubrir y entender lo que ocurre a nuestro alrededor, mientras que aclaramos las razones detrás de dilemas y problemas que nos aquejan a nosotros mismos o a los demás.

La reflexión ayuda a la persona a navegar entre dos fuerzas opuestas: lo que otros esperan de la persona y lo que la persona espera de sí misma. Es humanamente natural entrar en conflicto entre lo que creemos que es lo que se debe hacer y lo que otros desean que se haga. Lo que otros desean que se haga está generalmente escrito en las regulaciones o reglamentos y hasta en la manera informal en que grupos, partidos y organizaciones manifiestan sus preferencias. Pero lo interno de lo humano es difícilmente realizable a través de regulaciones o mandatos. Es posible cumplir con las regulaciones mientras se pierde de vista lo verdadero humano, lo verdaderamente íntegro, lo verdaderamente noble y lo verdaderamente elegante. La reflexión es lo que permite descubrir el puente que nos lleva al lugar donde lo material y lo superficial pueden enriquecerse al entrar en contacto con lo noble y con lo espiritual. Sin ese puente simplemente estarí­amos corriendo de un lugar a otro, sabiendo que en base a nuestra experiencia y a la de otros lo superficial será mucho más fácil y que muy pronto haremos residencia entre las veletas (que van por donde el viento sople) y los mediocres (que ni saben hacia donde van ni van para ningún lado).

La reflexión comienza con escuchar. Escuchar profundamente. Escuchar más allá de las palabras. Escuchar hasta sin las palabras. Para reflexionar es necesario trascender, entrar dentro del terreno del otro, aún cuando el hacerlo pueda representar peligro personal. De hecho, es ese tipo de trascendencia la que ayuda a crear comunidad porque el movernos por encima de nuestras barreras personales y de nuestras concepciones internas es lo que nos ayuda a acercarnos más a los demás. El yo, al abandonar su cí­rculo de protección, se adentra en el cí­rculo del otro y de repente descubre nuevos mundos y nuevas experiencias. El resultado son las nuevas percepciones de la realidad. El regresar al yo personal se hace de una manera enriquecida, fortalecida, más noble y más honesta.

La acción transformadora es el resultado de haber trascendido hacia dentro del yo de los demás. El líder transformador ha aprendido que limitado a su ego y a su visión personal de las cosas su labor es empobrecedora, altanera y limitada. El líder común, el lí­der altanero, el lí­der soberbio no ha aprendido a beber del vino nuevo, sino que cubre su viejo vino con una cubierta nueva. Pensamos que beberí­amos de un nuevo vino al ver la cubierta nueva, pero descubrimos que no hay nada nuevo dentro de la vejiga. Lo que crea al vino nuevo es la visión transformadora de las personas y de las cosas. Al abandonar al ego, el líder se transforma a una gestión de comunidad. No se puede hacer vino con una sola uva. El viñedo completo es responsable por el vino nuevo. El trabajo en comunidad crea al vino nuevo y al vino nuevo se le pone en cueros nuevos.

MujerLa elegancia es la caracterí­stica del lí­der transformador para revestir sus acciones con la dulzura, la sencillez, la virtud, la simpleza y la dexteridad necesarias para que se haga lo que mejor se puede, con las mejores personas, beneficiando a la mayor cantidad de personas posibles, utilizando la menor cantidad de recursos, en el menor tiempo posible, con los mayores y más efectivos resultados alcanzables.

Y, por sobre todas las cosas la acción transformadora, la que guía al líder transformador, es la más pura y poderosa expresión de servicio al prójimo; es la más sensata vocación al bien; es el regalo más espléndido que se le puede dar a una organización, a una comunidad, a un pueblo o a una nación. Todo eso se logra al encontrarse ese espacio interior desde donde surgen, por medio de la reflexión, las más poderosas expresiones de bien, de paz, de misericordia, de honestidad, de sinceridad y de servicio.

©2008 por José Bourget. Se concede permiso de reproducción concedido con crédito de fuente.

LAVANDO EN EL RÍO
José R. Bourget Tactuk, Fundación Mahatma Gandhi

Cimbapo ci li peka; ci li kutima ku cimbipo
“No vale la pena tratar de cambiar la mente de un testarudo”
Proverbio de los Umbumdu de Angola (Africa)

Hace varios años estaba en Namibia, en el sur del continente africano, conversando con una colega quien me contó una de esas historias que guardan lecciones para toda una eternidad.

Lavando en el ríoMe relataba que a una comunidad que conocí­a le llegó una voluntaria a trabajar en la escuela de la aldea. La voluntaria daba clases de inglés, colaboraba con los grupos de madres y prestaba apoyo a otras iniciativas comunitarias. La voluntaria había observado que las mujeres iban dos veces a la semana al rí­o a lavar sus ropas y dentro de poco comenzó a pensar que era una pérdida de tiempo muy grande. Sólo compartió sus sentimientos con un par de personas las cuales, como era de esperarse, lo compartieron con otras tantas personas y, dentro de poco, pues la gran mayoría de la gente ya sabí­a sobre lo que ella pensaba.

Nada de importancia ocurrió durante las primeras semanas de estadí­a de la voluntaria, pero un dí­a, en una reunión comunitaria, la voluntaria explotó. En medio del público comenzó a criticar la costumbre, argumentando que las mujeres gastaban demasiado tiempo lavando unas cuantas piezas de ropa, que debían pasar más tiempo trabajando en otras alternativas para ganarse su sustento y de que le estaban dando un muy mal ejemplo a las niñas y señoritas de la aldea quienes debían aprender de sus mayores mejores hábitos de trabajo y de vocación.

Todos se sintieron un poco trastornadas y hasta ofendidos por la situación sobretodo tratándose de una persona que no era de ahí­, pero no dijeron nada, sólo que salieron del lugar frustrados y acongojados un poco.

La voluntaria sintió que habí­a cumplido con su deber de “decir la verdad”, de advertirles sobre un mal que dañaba, según ella, el porvenir de la comunidad y de haber cumplido con lo que ella sentía era su deber como participante activa en el bienestar de la comunidad.

Nada nuevo ocurrió hasta varias semanas más tarde cuando una de las mujeres de mayor edad vino a visitar a la voluntaria a su casa. Se sentaron a compartir una taza de tú y a charlar un poco. La señora charlaba con ella de varias cosas y entre esas cosas le relató sin mayor importancia lo que había ocurrido ese dí­a en el rí­o, mientras las mujeres lavaban sus ropas. Le decí­a de la madre que mientras le lavaba el pelo a la hija que se iba a casar pronto también le hablaba sobre cómo mantener la vida familiar, como tratar a su esposo y cómo prepararse para tener hijos. También de cómo algunas mujeres hablaban de la cosecha de café que iban a recoger y de que debían llevar la cosecha a vender a otra aldea porque recibirían mejor precio.

También compartieron sus opiniones sobre el jefe de la aldea que recientemente se había casado con su tercera esposa, una mujer 20 años más joven que él y simpatizaban con los sentimientos de la primera esposa que no estaba muy a gusto con la situación. Le relataba también sobre el hijo de una de las mujeres, que habí­a sido enviado al ejército y quien vivirí­a durante el tiempo de su servicio militar en otra aldea, en medio de otro grupo étnico que hablaba un idioma diferente y tenían costumbres diferentes.

En fin, la señora compartió esas y muchas otras cositas que ocurrieron mientras las mujeres lavaban sus ropas. Luego la señora se fué. La voluntaria se quedó en su casa pensando un poco. Poco a poco sintió que su mente y corazón se preñaban con nuevas impresiones e ideas, hasta parir de sopetón todo un arcoiris de profundos sentimientos, algunos de dolor y congoja y otros de comprensión sin igual.

Lavando en el ríoMi colega me dijo que la voluntaria le confesó más adelante que lo que ella comenzó a sentir era algo nuevo y diferente, porque poco a poco ella comenzó a entender lo que realmente ocurrí­a en el rí­o, mientras las mujeres lavaban sus ropas. Era cierto que las mujeres podrí­an lavar sus ropas en menos de una hora, pero “ir al rí­o” no era solamente para lavar ropas. Allá­, entre piedras y estanques, bajo las sombras de las grandes árboles y en medio del canto, risas y juegos de niñas y jovencitas, las mujeres compartí­an entre ellas sus vidas, sus sueños, sus necesidades y sus realidades. Allá se mantení­an todas informadas, se solucionaban problemas, se compartían recursos, se daban consejos, se aconsejaban entre sí­ sobre cómo proceder con esposos y con hijos, se enseñaban cómo manejar mejor sus recursos, cómo compartir sus enseres de la casa cuando habían necesidades especiales y cosas por el estilo. Allá­ se tomaban decisiones que los esposos nunca se enterarán, se tomaban medidas y se solucionaban problemas que sólo ellas sabí­an; por encima de todo, allá­ en el rí­o, entre enjuagues y enjuagues, se conocí­a un mundo paralelo a la vida de la aldea, un mundo tal sin el cual la aldea realmente no hubiera podido existir.

Lavando en el ríoEsa comprensión le llegó a la voluntaria como le llega a uno una calentura desde dentro hacia afuera. Fue algo incontrolable, como un vómito inesperado, convulsionando las entrañas, los tuétanos y los huesos. Y cuando todos los temores hubieron pasado la voluntaria nació una nueva realidad de sí­ misma, de dónde estaba y de lo que estaba sucediendo.

Al dí­a siguiente cuando las mujeres de la aldea llevaban sus bateas para lavar al rí­o la voluntaria las acompañó. Ese día ella nació a un mundo nuevo de comprensiones, de dichas y pesares compartidos, de sueños y realidades comunes y de esperanzas a flor de piel en cada una de ellas. De ahí en adelante nadie la podí­a sacar del rí­o cuando las mujeres iban a lavar sus ropas.

Tal como esa experiencia, hay muchas realidades en la vida que nos llegan en un gotero, recibiéndolas gota a gota, para que no nos haga mucho daño. Las grandes sentimientos se suelen “parir”, y casi siempre vienen acompañados de dolores de parto; de la misma manera, una vez paridos producen mucha felicidad, porque vemos el comienzo de una nueva vida interior, un nuevo sentir, un nuevo respeto y una mejor comprensión.

©2008 por José Bourget. Se concede permiso de reproducción con crédito de fuente.

    Fecha & Hora Dominicana (GTM -4)

    Tuesday, 25.07.2017 - 10:45:34

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